Atmósfera, encanto, patrimonio histórico, artístico y cultural, alma moderna y atrevida y memoria de una de las capitales de la cultura occidental: a todos estos atractivos, La Ville Lumiere, uno de los destinos turísticos más populares del mundo, une su famosa gastronomía, una de las más prestigiosas a nivel internacional.

Si París tiene una desventaja – y lo saben bien los viajeros con presupuestos ajustados y quienes París nunca la visitaron por esa razón – es que no es un destino económico. Pero no es imposible pasar algunos días en la capital de Francia, disfrutando de toda la belleza que la ciudad ofrece, incluso para quienes cuentan con un presupuesto ajustado. Además de los vuelos low cost, que hoy en día permiten ahorrar considerablemente, otro elemento importante para bajar el costo de un viaje a París es, obviamente, el alojamiento. Por supuesto, en París no faltan los hoteles. Lo que falta muchas veces son establecimientos hoteleros que tengan una razonable relación calidad-precio. Afortunadamente, Internet ha favorecido el desarrollo de nuevas herramientas que permiten encontrar alojamientos económicos y al mismo tiempo confortables: páginas web como HouseTrip, por ejemplo, se han convertido en plataformas muy populares para la búsqueda de apartamentos de vacaciones, dando la oportunidad de aprovechar tarifas ventajosas incluso para estancias breves. Poniendo en contacto los usuarios directamente con los propietarios de pisos (o habitaciones en pisos compartidos), estas páginas web pueden ofrecer alojamientos acogedores, ubicados también en las zonas más sugestivas de la ciudad, a precios convenientes.

Además, los apartamentos ofrecen una ventaja ulterior: gracias a la posibilidad de preparar la comida en su propia cocina, uno no está obligado a comer todos los días en restaurantes y bares – donde, especialmente si uno se encuentra en un barrio muy turístico, los precios suelen ser elevados, y la calidad escasa. Puede ser una ocasión perfecta para explorar los mercados más auténticos de la ciudad (y los más económicos, como el de Belleville), para comprar productos frescos y hacer experimentos con los platos típicos de la cocina francesa. Pero eso no significa que hay que renunciar a probar algunas delicias de la gastronomía parisina, que son asequibles a todos los bolsillos. El mejor ejemplo: la baguette.

Cada año se celebra el “Grand Prix de la Baguette de Tradition Française de la Ville de Paris”, que premia la mejor baguette de la ciudad. Este año se adjudicó el título un panadero tunecino: para probar su incomparable producto, hay que ir a “Au Paradis du Gourmand”, que se encuentra en el 14 arrondissment, cerca de la estación de metro Plaisance. Las innumerables boulangeries de la capital son famosas no solo por su baguette, sino también por sus dulces y croissants – lo mejor para un desayuno perfecto. Entre las más populares se pueden mencionar “Le Grenier à Pain”, en rue des Abbesses, “L’Essentiel Mouffetard”, en rue Mouffetard y la de Benjamin Turquier, en rue de Turenne.